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American Beauty (1999)

American Beauty (1999)

Sam Mendes

Estados Unidos.

Lester, un ejecutivo de ventas de publicidad, está en plena crisis de los 40: está aburrido de su trabajo, de su matrimonio y siente que su vida ya no va hacia ningún lado. Hasta que conoce a Angela, amiga de su hija, quien le gusta de inmediato. Así, motivado por sus ganas de querer estar con ella, lo que en un comienzo se trató de hacer cosas para poder impresionarla, terminará siendo el viaje de Lester para darle sentido a su vida otra vez.

American Beauty.

La clase media. Sus aspiraciones, sus deseos, sus sueños. Las ganas de salir de una historia marcada por la pobreza. La supervivencia. Correr, correr, correr. Y quedar vulnerable al materialismo embellecido. Así un trabajo, así el sueldo. ¿Y el costo? ¿Cuál costo? Nada es tan caro si se trata de nuestra felicidad. El costo no importa si lo estamos pasando muy bien.

El Sueño Americano (o el gentilicio que prefiera) y su cara más oscura. Explotar nuestros miedos: no tener, no avanzar, perder. La presión y la violencia. El capitalismo no perdona. La opinión tampoco. Los dedos apuntando y la mirada por encima del hombro. La cultura del éxito. La mentira.

La monotonía y el conformismo. La frustración. Y es que el mundo es muy grande, y son tantas las posibilidades, tantos los lugares, las historias y las cosas por hacer, que quedarse en un mismo sitio le quita sentido a todo. Y ahí la depresión. Morir antes de tiempo. Vivir los días esperando a que llegue el último. La belleza que fue arrebatada. Y en su lugar una impostora, con sus luces, colores y canciones. Artificial. Falsa. El engaño. Un mundo que no existe. Los estereotipos. La otra persona como objeto. La mujer como objeto. La belleza distorsionada.

Pero también la búsqueda de la felicidad. Ir por la belleza que nos quitaron. Recordar. Necesitamos recordar. No solo de pan se vive. Volver a nosotros. Detenerse, respirar. Despertar. Rebelarse. ¿Qué tanto vamos a perder si se han llevado todo? Abandonar es abandonarse.

Un llamado a conectarse con eso que tanto llena el alma. Una historia que invita a que recuperemos nuestro tiempo. Coge, niña, las rosas, que todavía hay juventud. Y ojo con las rosas durante la película: el ideal social versus la sangre que todavía corre por nuestras venas. La pasión. Vivir. La redención. Porque volver significa encontrarse. Los cambios nunca son solo para uno mismo: allí la verdadera belleza, el amor. Y luchar, siempre luchar. Por la dignidad y la libertad. Luchar por todo lo bello que nos queda hasta que así los días terminen, y la vida no habrá sido en vano.

Por David Millán.

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