El Séptimo Sello (1957)

El séptimo sello (1957)

Ingmar Bergman

Suecia

Mientras la Europea medieval es carcomida por la peste negra, un caballero cruzado y su escudero viajan de vuelta a casa después de luchar por años en el cercano oriente. Una mañana, durante un descanso a orillas de la playa, la mismísima Muerte se presenta ante el soldado, señalando que viene a llevarse su alma. En respuesta, el caballero reta a la Muerte a una partida de ajedrez como un desesperado intento por ganar tiempo y, de esta manera, encontrar una razón y un acto que le de sentido a su vida antes de morir.

El séptimo sello.

Bergman nos habla de la angustia, la inquietud y la pena que nos genera el hecho de no poder contemplar lo absoluto.

Dentro de este marco, la muerte se nos presenta como la única verdad, certera e innegable. Algo que a todos nos sucederá algún día, a pesar de pensarla reiteradamente como un “aún no”.

El resto de las cuestiones que componen nuestra existencia, por su parte, son solo cosas que se sostienen a lo largo del tiempo y mantenemos aparentemente firmes gracias a nuestra fe, esperanza, pereza o miedo en ir más allá de los límites con ayuda de la especulación.

No obstante, la muerte, si bien es un hecho concreto así como la vida, su finalidad y sentido aún son un misterio. Un enigma que ha abierto incontables debates que se remontan desde el origen hasta el presente, y que, desgraciadamente, no han dado resultados que dejen cien por ciento satisfechos a todos, por mucho que algunos sostengan con fervor ciertas ideas.

La respuesta parece estar aún fuera de nuestro alcance, o bien, considerado todas las posiciones, nos podríamos estar negando como especie ante la respuesta más obvia y cruda, puesto que esta reafirmaría uno de los miedos más grandes del ser humano contemporáneo. A saber: la vida no poseería significado y trascendencia alguna.

A lo largo de la cinta, nuestro protagonista, Antonius Block (interpretado por Max von Sydow), se enfrenta a esta clase de escenarios y disyuntivas mentales teñidos por la desolación. Al mismo tiempo, la participación constante de la Muerte (interpretada por Bengt Ekerot), quien se hace presente a donde quiera que Block vaya, nos brinda citas y abre diálogos de una fuerte carga existencialista.

Antonius, como caballero cruzado, después de haber visto las atrocidades de la guerra santa, carga con la sensación de estar totalmente alejado de aquello que le pudiera ofrecer un sentido a su existencia. Deambula recriminándose una vida a ciegas, sirviendo a causas que jamás le dejaron del todo satisfecho.

Block gana tiempo gracias a la partida de ajedrez que sostiene con la Muerte y busca desesperadamente aquel sentido, aquella respuesta que necesita, encontrándose, a su vez, con situaciones y personajes que le abren espacios contemplativos y reflexivos que nutren poco a poco la batalla más grande a la que se ha visto enfrentado, versus su propio ego y existencia.

Por Hallerjack

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