Fallen_Angels_03

Fallen Angels (1995)

Fallen Angels (1995)

Wong Kar Wai

Hong Kong.

Un asesino que quiere dejar el negocio para cambiar su vida. Su socia, una prostituta que hace los contactos para que él dé el golpe final. Un joven que trabaja por las noches en los negocios de otras personas, y una chica que está pasando por una terrible desilusión amorosa.

En el surreal y sórdido paisaje urbano de las noches de Hong Kong, esta película sigue las historias de diferentes personajes, todos ellos movidos por un único sentimiento en común: la soledad.

Fallen Angels.

Espectros en la noche queriendo conectar. Queriendo amar. Queriendo amor. Ángeles caídos en una ciudad frenética que no se detiene. La vida que no espera. Las calles y pasajes y sus luces, y la noche que se mantiene siempre oscura. No es el neón lo que ilumina el alma.

La soledad.

La incesante búsqueda de ese lugar especial, de ese hogar para el corazón. Y a la vez estar huyendo para evitar otra herida. El miedo, la angustia, el vacío y la soledad otra vez.

Estar a la espera viendo si algo pasa. Tener tantas cosas que decir y no hacerlo. Preferir callar por miedo y el riesgo de perder una oportunidad, cuando todo lo que quieres es que alguien te vea sin que digas una sola palabra. Y es que el lenguaje a veces no alcanza. Y es que es tan bello amar en silencio y que aun así te escuchen.

La ciudad que acompaña, pero que no entiende. Millones de personas y siempre estar solo. Lo material, lo intrascendente, lo artificial. Lo efímero. Las ganas de relacionarse desde el cariño. El interés a cualquier ángel le corta las alas.

Entender que la vida simplemente es. No tener lo que quieres no significa que no lo mereces. Todos y todas estamos aquí para amar. Mejor dejar de esperar y dar el paso: la palabra siempre es creadora. ¿Qué se puede perder? Ni siquiera el tiempo es tan importante. Atesorar los momentos en vez de poseerlos. Tal vez así duren para siempre.

Por David Millán.

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