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Nomadland (2020)

Nomadland (2020)

Chloé Zhao

Estados Unidos

Después de perderlo todo a causa de la crisis económica, una mujer se embarca en un viaje por el oeste de Estados Unidos en su caravana. En su búsqueda de un nuevo hogar, y en la lucha por sobrevivir, ella comienza a vivir una vida nómada, alejada de las convenciones sociales.

Nomadland

Todo viaje es también una vuelta por nuestro mundo interior. Sales, y terminas encontrándote con lo que está más adentro: recuerdos, temores, sueños. Hay una especie de magia ahí. No importa tanto a dónde vas, sino el viaje mismo. Tan lejos, tan cerca. Tantos caminos y ninguno para siempre. La vida. Falta tanto por aprender. El alma tiene otro paso.

El pasado. Los recuerdos. Todo ahí, guardado, tal como al inicio de esta historia. La cortina se levanta y una increíble Frances McDormand nos invita a conocer a Fern, su vida que cambió de golpe, su corazón lleno de sueños rotos. La nostalgia es la eterna compañera en esta travesía. Mirar atrás es fácil, pero se hace tan difícil. Y es que hay tanto querer que quedó en el camino, tanta alegría. Pero es injusto pensar que nada nos espera, es quitarle la oportunidad al futuro. Y al final, la naturaleza misma del tiempo. Si no hay otra más que andar, mejor no hacerlo de espalda.

Nadie vino para estar solo. La incesante búsqueda. Las personas, el afecto, el hogar. ¿Será este uno de los grandes temas? La humanidad llegó a donde está porque se agrupó. Es la esencia. Pero también lo es la impermanencia: la eternidad todavía nos queda muy grande. ¿Qué hacer cuando todo se ha ido? ¿Cómo llevar la vida cuando sientes que no queda nada? Dicen que el hogar es donde está el corazón. Y aunque lo que amamos puede moverse, partir y nunca volver, el corazón sigue donde mismo, dentro de nosotros. Ese espacio nos acompaña. Literal. Tan literal como lo es para todos los personajes que aparecerán en esta historia, llevando todo su mundo en una caravana.

La resistencia. La vida nómada como una forma de hacer frente a un sistema que todo lo devora, que todo lo marchita. Pertenecer al mundo antes de querer poseerlo. Que no pasen los años para mirarlos siempre del mismo lugar. La lucha contra la tiranía del dinero, contra la competencia. Compañerismo y solidaridad, otra vez la esencia de lo que significa ser humano. No se trata tanto de ser mejor que el otro, de tener más que el resto. Los viajes son personales. Crecer. Una nueva y mejor versión de uno mismo. Y la naturaleza, su encanto, su belleza. Su cualidad sanadora. ¿Eso no es también un hogar?

Chloé Zhao nos lleva a recorrer ese Estados Unidos donde el sueño americano no alcanzó a llegar. El eterno destino de las clases más desposeídas. La injusticia. Sobrevivir. Tarde o temprano el capitalismo falla. Tarde o temprano también el alma vuelve a su rumbo. Reconecta. Vuelve a lo fundamental. Reencontrarse con lo importante. La ruta. La felicidad a pesar de haberlo perdido todo. Comprender y aceptar para poder seguir. Nunca es tarde para eso. Tenemos hasta el último suspiro.

Una película de encuentros y reencuentros, de segundas oportunidades. La redención. El amor a uno mismo, a lo que ya fue y a lo que está por pasar. Historia entretenida, amable, y por sobre todo, emocionante. Fotografía bella. El desierto, los amaneceres. Vidas reales, personas reales. La magia del cine que sale en busca de historias, y una gran sensibilidad para encontrar y mostrar aquello que llevamos en lo más profundo. Así es Nomadland, la gran favorita para los Óscar de este año. Sencilla, intensa. Como un viaje en caravana, como una vuelta por nuestro mundo interior. Como la vida misma.

Por David Millán.

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